Educando a un mastín.

Jac. El mastín que no controlaba su boca

Como educadores caninos, uno de nuestros servicios es el llamado “campamento Zen Wolf”. Esta vez, nos centramos en un mastín.

Durante un mes, nosotros tenemos en casa a tu perro y trabajamos esos problemas que hacen que la convivencia no fluya.

Os presentamos el caso de Jac, un mastín que ahora ha cumplido un añito y que mordía cuando se le llevaba la contraria.

Jac el mordisquitos

Jac es un perro de protectora, que fue adoptado por un matrimonio que buscaban lo mejor para él.

El problema de Jac era que cuando intentabas quitarle algo de la boca y que hiciera alguna cosa, su manera de decirte que no, era mordiendo, así que acudieron a nosotros porque cada vez iba a más.

Desde Zen Wolf, empezamos con unas clases a domicilio, pero ya vimos que Jac necesitaba 24h de atención para poder corregir su manera de decir las cosas.

Así que nos lo llevamos para casa.

Etapas de la educación.

El mes que pasó Jac con nosotros, no fue para nada aburrido ni tampoco fue fácil. Eso si, fue muy gratificante ver como evolucionaba favorablemente.

Quien llevó el caso de Jac, fue David y estas las etapas de su evolución.

Antes de realizar cualquier intento por vuestra parte, consultar con un profesional.

  1. El primer día fue de adaptación, así que le indicamos cuales eran las normas de convivencia en nuestra casa y dejamos que se hiciera con el entorno y con nuestros perros.
  2. Los siguientes días, fueron duros, Jac cogia cualquier cosa que hubiera en el suelo, esperando que David se lo quitara para poder morderle. Lo hacia cuando se aburría, cuando quería llamar la atención o en un pico de estrés. Su manera de descargarse era mordiendo, por lo que buscaba la situación para poder morder. En estos días, David tenía toda la paciencia del mundo para intercambiar lo que cogía Jac por algún premio, de manera que fuera Jac quién voluntariamente soltase el objeto.
  3. La siguiente semana, se empezó a pedir a Jac que lo soltase, sin nada a cambio, solo se premiaba si lo hacía bien. Subimos el nivel de exigencia y eso ocasionó picos de estrés. Como testigo, nuestra esterilla de meditación.
  4. Descubrimos que los martes eran días críticos para Jac. Así que esos días trabajábamos mucho la calma y los paseos relajantes.
  5. La tercera semana, Anna empezó a trabajar con Jac, para que el se acostumbrara a diferentes manipulaciones. El estrés volvió en Jac y tuvimos que incidir en esta parte.
  6. La última semana nos dedicamos a cometer muchos fallos con Jac, para que el aprendiera que por mucho que fallase el humano, el no debía reaccionar mal.

Un camino por recorrer.

Fue un mes intenso, donde todos aprendimos algo. Donde vimos que los perros son grandes negociadores y que muchas veces, imponerse por la fuerza solo da un resultado mucho peor.

Antes de comprar o adoptar, informarse de las características de la raza.

Jac fue todo un éxito y ahora sus dueños tienen unas pautas que seguir y un trabajo a realizar cada día.

Nosotros siempre estaremos detrás por cualquier duda, pero seguro que ahora, todos disfrutan de una vida llena de momentos mágicos.

Para más información, contactar aquí

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